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Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas
 
  
INFORME SOBRE LA ENCUESTA DE 2001 Que es la Crue
   
 
Informe realizado por Joaquim Borràs, Ángeles Montes, Ángeles Moreno y Pedro Olassolo, a partir del Anuario Estadístico de la CAU 2001, y presentado en la Reunión de la Comisión Sectorial de Secretarios Generales celebrada en Valencia el 10 y el 11 de mayo del 2001.

 

Los servicios de archivos universitarios:
Entre la gestión eficaz y la cultura patrimonial
Autores y vocales de la Conferencia de Archiveros de la Universidades (CAU):
D. Joaquim Borràs, Universitat Pompeu Fabra
Dña. Ángeles Montes, Universidad de Córdoba
Dña. Ángeles Moreno, Universidad de Valladolid
D. Pedro Olassolo, Universidad Pontificia Comillas de Madrid

El objetivo de este informe es dar a conocer un panorama lo más actualizado y realista posible sobre la situación que afecta a los archivos universitarios españoles, entendiendo a éstos como las unidades especializadas en la gestión, conservación y difusión de los documentos con finalidades administrativas, docentes, investigadoras y culturales.
Este documento se basa en los resultados de la encuesta remitida en el mes de marzo de 2001 a las 68 universidades públicas y privadas censadas, de las que han contestado 48, lo que representa un 80%, y le otorga un amplio margen de fiabilidad, mayor si cabe si pensamos que de las 20 universidades que no han contestado, sólo cuatro tienen archivo (Alicante, León, Pontificia de Salamanca y Rey Juan Carlos) y que de las dieciséis restantes, diez son universidades privadas, la mayoría de corta trayectoria [1] .
Agradecemos desde aquí la colaboración de todas aquellas universidades que han cumplimentado la encuesta, indispensable para la elaboración de este informe
La comparación entre estos datos y los obtenidos en anteriores encuestas (cuyos informes resultantes se presentaron en el Encuentro de Secretarios Generales de abril de 1997, celebrado en La Rioja y en las XVII Jornadas Gerenciales de Universidades que tuvieron lugar en Valencia en 1999) nos permite además aportar una visión evolutiva sobre los archivos universitarios, que se remonta hasta 1994, fecha en que se constituye la Conferencia de Archiveros de Universidades, CAU, y a partir de la cual se cuenta ya con algunos elementos de valoración.
En este sentido, el hecho de que el porcentaje de universidades con archivo haya descendido respecto de años anteriores se debe a que se han creado 17 universidades desde 1995 [2] , ya que en términos absolutos la evolución positiva es clara: de las 24 universidades con archivos en 1994 pasamos a las 40 que lo tienen en la actualidad.
Para la interpretación correcta de los datos hay que decir que hay universidades que mantienen dos unidades de archivo, administrativo e histórico, con adscripciones orgánicas distintas y atribuciones diferenciadas sobre una división artificial de los fondos. (Es el caso de la Complutense, Sevilla, Zaragoza y Valencia [3] )
Este incremento significa una apuesta clara, aunque insuficiente todavía (sólo un poco más de la mitad de las universidades españolas cuentan con Archivo, por la estructuración en su organigrama de servicios y unidades capaces de garantizar el tratamiento, conservación y recuperación de los documentos universitarios en aras de una gestión administrativa más eficaz y transparente, necesaria para la documentación de actuaciones para la toma de decisiones y la defensa de sus propios derechos.
Archivos Universitarios    
Universidades con archivo 40 57%
Universidad sin archivo 29 43%
Universidades con previsiones de su creación 4  
 Una segunda interpretación de estos datos nos lleva a la consideración de que todavía la mitad de las universidades españolas carecen de los mecanismos de control de la enorme masa de documentos que generan, favoreciendo su acumulación e imposibilitando con ello su recuperación, en detrimento de una gestión eficaz.
 Otra consecuencia es la dificultad para garantizar el cumplimiento de la legislación que les obliga, en tanto que administraciones públicas, a facilitar el acceso de los ciudadanos a los documentos, así como a conservar y proteger el Patrimonio documental.
En este sentido, hay que recordar que, según establece la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español "tienen consideración de Patrimonio documental los documentos de cualquier época generados, conservados o reunidos en el ejercicio de sus funciones por cualquier organismo o entidad de carácter público..." Es decir que las medidas de protección afectan a todos los documentos desde que se producen en las unidades administrativas, y no sólo a aquellos en que la perspectiva del tiempo permite apreciar ya valores testimoniales o históricos.
Es de esperar, por tanto que no se detenga esta evolución, aunque sólo cuatro de las universidades sin archivo que han contestado expresan su decisión de crearlo en fechas próximas.
Por otro lado, el punto de inflexión en que se haya cada archivo universitario es distinto, siendo indicadores de esta desigual situación los aspectos analizados a lo largo de este informe, tanto los que se refieren a los medios materiales y humanos asignados, que van a tener relación directa y proporcional con los servicios y actividades realizadas y sobre el nivel de tratamiento de los documentos, como los que   afectan a la regulación del sistema archivístico y a la adscripción y rango de las unidades de archivo, con consecuencias sobre la capacidad de intervención documental, 
 
2.1 Intervención y naturaleza de los fondos:
Según la teoría archivística se debería contar con un sistema integral de gestión de documentos y archivo, a fin de intervenir en el proceso documental desde la creación o recepción de un documento en cualquier unidad, cualquiera que sea su soporte, hasta que se transfiera a los correspondientes archivos para su conservación definitiva o eliminación, según sea su valor administrativo, fiscal, legal o histórico.
La realidad en los archivos de las universidades españolas es bien diferente. Así, nos encontramos con que tan solo 22 archivos afirman intervenir en toda la documentación. En 12 archivos se interviene en la documentación activa y semiactiva, es decir, en los documentos administrativos de uso corriente y en los documentos de consulta esporádica conservados en otro depósito (en el archivo intermedio). Son 9 los archivos que intervienen en la documentación semiactiva e inactiva, es decir, los documentos de consulta esporádica y documentación histórica. Hay 11 universidades que responden no tener ningún tipo de intervención en sus fondos documentales, lo que es altamente preocupante.
Tratamiento de la documentación    
Toda la documentación   22 41%
Documentación activa y semiactiva 12 22%
Documentación semiactiva e inactiva 9 17%
Sin tratar 11 20%
 Por si este panorama no fuera suficientemente desalentador, 31 de las universidades se encuentran en una situación de déficit respecto al tratamiento de la documentación, pues la acumulada en el transcurso del tiempo en depósitos variados no ha podido ser asumida por el servicio de archivo y sigue en condiciones de inaccesibilidad y expuesta a deterioro. 20 universidades manifiestan tener más de 5 depósitos sin organizar y 10 tienen entre 1 y 3 depósitos sin intervención alguna.
Depósitos sin organizar  
Más de 5 20 universidades
Entre 3-5: 1 universidades
Entre 1-3:  10 universidades
Estas cifras y la experiencia cotidiana nos demuestran que en las universidades españolas existen demasiados depósitos con documentos en condiciones ambientales deficientes (humedad, temperaturas extremas, sin controles contra incendios o hurtos...).
Anticipando una de las conclusiones, habría que diseñar sistemas de archivo integrados, capaces de diseñar criterios homogéneos que fijen las políticas y procedimientos globales para todos los órganos y centros universitarios, solventando los problemas derivados de la desorganización y la masificación de la documentación en las universidades españolas contemporáneas.
Respecto a la naturaleza de los fondos custodiados, 37 universidades manifiestan tener únicamente fondos administrativos, lo que es normal si tenemos en cuenta su reciente fundación. Otras 26 universidades tienen fondos históricos, evidentemente las más antigua). Es importante señalar que 12 archivos universitarios también tienen en custodia documentación procedente de otras instituciones o personas: si bien es este momento los fondos documentales obtenidos en donación o depósito son muy variados, se debería potenciar y extender la práctica de recoger fondos de archivo de particulares ligados a las respectivas universidades.  
Naturaleza de los fondos  
Administrativos    37
Históricos 26
Donaciones y Legados 12
Los formatos y soportes documentales mayoritarios siguen siendo documentos y expedientes en papel. Hay audiovisuales en 13 archivos; gráficos (mapas y planos principalmente) en 22; fotográficos en 21; de gran formato en 20; microfilmados en 11 y electrónicos también en 11. Es muy importante señalar que no existen copias de seguridad como práctica sistemática, lo que coloca a las instituciones en situación de indefensión frente a emergencias; y que si bien parece obvio que todas las universidades tienen procesos de gestión administrativa automatizados esto no se refleja en una conservación profesional de los soportes electrónicos, lo que demuestra una poco rentabilidad de los recursos invertidos en esa gestión automatizada. En este sentido desde los archivos se podría participar en el diseño y desarrollo de los sistemas de gestión administrativa automatizada, su conservación y accesibilidad, como garantía de la disposición actual y futura de todo la información en ellos generada. Sería una paradoja poder disponer de la documentación generada en época medieval pero no de lo generado por Ominix, o Sigma o Sorolla, por citar algunos de los desarrollos informáticos más utilizados en las universidades, en los últimos años.  
Formatos y soportes documentales
Documentos audiovisuales                  13
Documentos gráficos                          22
Documentos fotográficos                    21
Documentos gran formato                   20
Documentos electrónicos                    11
Documentos microfilmados                 11
 
2.2. Instrumentos del tratamiento:
Uno de los indicadores que revela el grado de eficacia y desarrollo de cualquier archivo es la posibilidad y facilidad de acceso a la información que contienen sus documentos. A ello se llega mediante la fase del tratamiento archivístico denominada descripción y que se materializa en la existencia de algunos instrumentos para facilitar el control, conocimiento, información y consulta del fondo documental.
Sin estos instrumentos para el tratamiento de la información el archivo se convierte en un mero almacén de documentos impenetrable, sin ningún sentido práctico y completamente inútil.
Dentro de un sistema integrado de gestión de documentos, el control de los mismos deberá comenzar en las propias oficinas productoras y continuar con la trasferencia [4] de los documentos de éstas a los archivos de un modo sistemático y reglado.
Instrumentos de descripción
Registro de transferencias      29 archivos
Relación de entrega               29 archivos
Guía                                     8 archivos
Inventarios                          30 archivos
Catálogos                            17 archivos
 
De las 39 universidades que han respondido a la encuesta, 29 cuentan tanto con la existencia de, al menos, relaciones de entrega [5] (lo cual indica que hay relación entre las distintas fases de archivo) como de registros de transferencias.
Junto a estos instrumentos de control existen los denominados instrumentos de descripción, que son los instrumentos de referencia que se elaboran en el propio archivo y que, dentro de la fase de descripción, proporcionan información sobre la generalidad del archivo (las guías), sobre fondos (los inventarios) o sobre las series documentales (los catálogos) y que pueden estar acompañados de otros instrumentos auxiliares (índices).
La guía, existente en 8 archivos, describe globalmente los fondos documentales.
El instrumento de descripción más generalizado en nuestros archivos es, sin embargo, el inventario, existente en 30 universidades. Con él se describen las series documentales de un fondo documental, siguiendo su organización.
Numerosos archivos de universidades cuentan con catálogos, instrumentos de referencia en los que, con la finalidad de informar sobre una materia u objeto específico, se describen unidades documentales relacionadas por su autor con arreglo a diferentes criterios. Ofrecen una información exhaustiva de una parte del fondo documental.
Para contar con una idea global del fondo documental, identificar las series documentales y tener los elementos para su posterior valoración y potencial eliminación el instrumento más adecuado es el inventario. Gracias a la visión global que nos aporta el inventario podemos hacernos una idea de las diferentes series documentales con que contamos en los archivos universitarios y elaborar el Cuadro de clasificación.
Cuadro de clasificación    
Disponen cuadro de clasificación      25  
Funcional 11 28%
Orgánico-Funcional 5 13%
Otros 1(series) 3%
No contesta 1 3%
Los Cuadros de clasificación son los instrumentos de consulta resultado de la fase de identificación que reflejan la organización de los fondos documentales.
Sólo 25 de las universidades que han respondido a la encuesta afirman contar con Cuadro de clasificación. En algunos casos los que no lo tienen (14, un 35% del total) se encuentran en proceso de identificación del fondo.
Dentro de los cuadros de clasificación los tipos más frecuentes son los que reflejan una estructura jerárquica basada en el análisis de las funciones llevadas a cabo por la institución, los funcionales (11, un 28% del total) y los elaborados a partir del reflejo de la estructura orgánica de la universidad, los orgánicos (5, un 13%). En ocasiones se acude a una solución que permite combinar los aspectos más positivos de ambos modelos de clasificación en un cuadro orgánico-funcional (7, un 18%).

 

3. Sistemas archivísticos en las universidades:

El sistema archivístico de una universidad se compone de un conjunto de estructuras, funciones y normas que deben estar perfectamente desarrolladas dentro de un programa uniforme, ocupando el sitio apropiado en el organigrama de cada universidad.
3.1. Dependencia y rango administrativo
Las universidades españolas ante el reto de ofrecer servicios eficaces y eficientes para la comunidad universitaria y los ciudadanos en general, se han planteado cambios sustanciales en las antiguas estructuras administrativas. Ahora, uno de sus objetivos es atender a todas las demandas con la máxima diligencia, objetividad y trasparencia, administrativa, siempre dentro de la legalidad establecida, así como la prestación de servicios de mayor calidad. En este contexto, el servicio de archivo universitario juega un papel fundamental.
Para contribuir a estos retos, es imprescindible que el archivo universitario ocupe la posición y el rango adecuado en el organigrama de las universidades, además de tener una dependencia orgánica y funcional a un órgano de gobierno adecuado -considerando en nuestra opinión que la mejor opción es la del secretario general-, para desarrollar su misión con capacidad y competencias reconocidas en la materia. Sólo de esta manera, se alcanzará el nivel deseado en relación al control, custodia, protección, conservación y accesibilidad a la documentación de cualquier época, formato o soporte. Funciones todas ellas, que suelen estar muy relacionadas con las competencias de los secretario generales de las universidades en los correspondientes estatutos.
Analizando la situación actual de los archivos universitarios en relación a su doble dependencia (orgánica y funcional), observamos que la tendencia de estos últimos años viene siendo positiva en relación a su vinculación con secretaria general, a pesar que existen otras fórmulas, a nuestro modo de ver, menos adecuadas por pertenecer a una visión excluyente o limitada de estos servicios.
Así, podemos confirmar que la adscripción orgánica de los archivos en la actualidad es del 42% a Secretaria General, una mayoría significativa pero todavía insuficiente, pues no llega a la mitad; si bien es cierto que este porcentaje dista bastante de otras opciones (la segunda es Biblioteca con el 14% y el resto de dependencias -como observarán-, todavía son más minoritarias).
Adscripción orgánica del archivo
Secretaría General               17       42%
Biblioteca                            6       14%
Gerencia                              5       12%
Vicerrectorados                     3         7%
Gabinete de Organización y Control                                 1        3%
Servicio Régimen Jurídico        1         3%
Servicio de Archivos                1        3%
Oficialía Mayor                       1        3%
Recursos Humanos y Organización                          1        3%
No responden                         3       7%
 
En lo que concierne a la adscripción funcional, también se confirma la dependencia generalizada a secretaria general (45%), a pesar de que observamos otras fórmulas pertenecientes a universidades que, si bien orgánicamente los vinculan a secretaria general, algunas de ellas han delegado sus funciones a otros servicios universitarios con ciertas concomitancias -véase el caso de biblioteca-, pero con evidentes diferencias. Estas circunstancias, igualmente, pueden debilitar el necesario reconocimiento al servicio de archivo en relación a su cometido, dentro de otra unidad que en modo alguno favorecerá su desarrollo normalizado. Esta evolución está muy relacionada con la necesaria vinculación del archivo a un órgano que tenga las competencias y el ámbito de incidencia global en toda la institución universitaria.  
Adscripción funcional del archivo
Secretaría General              18        45%
Biblioteca                          13        33%
Gerencia                             2          5%
Servicio de Información, Registro y Archivo                               1          3%
Servicio de Archivos              1          3%
Oficialía Mayor                     1          3%
No responden                      3          8%
 
Entre los presentes, seguramente es de sobra conocida la posición en este tema de los archiveros en los último años, sería pues reiterativo incidir en estos argumentos, pero podemos aportar nuestra experiencia que indica que en aquellas universidades que se ha resuelto favorablemente la cuestión de la adscripción del archivo al órgano apropiado    -eso es secretaria general-,se han desarrollado sistemas integrales para gestionar su documentación y sus archivos, con la deseada incidencia general en toda la institución. Este marco ha proporcionado el desarrollo y la aprobación de la normativa archivística capaz de regular los principios y procedimientos esenciales del programa, la dotación progresiva de recursos y la proyección de este servicio a toda la comunidad universitaria.
El futuro nos aguarda un desarrollo todavía mayor en aspectos tales como la gestión, custodia y conservación de los documentos y archivos electrónicos, con la consiguiente regulación de los procesos que ello implica; y sólo desde esta posición central, elevada e integradora de todos los soportes documentales se podrá abordar con cierto éxito estos proyectos digitales, presididos por el secretario general, a través -por ejemplo- de las comisiones técnicas pertinentes.
En este análisis constatamos, igualmente, que así como parece indiscutible la adscripción del archivo a secretaria general en cuanto a los fondos administrativos, parece que hay todavía cierta tendencia a disgregar los fondos históricos a otros servicios, considerando sólo su valor histórico o cultural. Así pues, sería deseable estructurar servicios de archivos únicos, bajo la dependencia del secretario general, sin fracturas o divisiones artificiales.
 
3.1. Desarrollo del marco normativo
Las actividades y funciones de los archivos universitarios se enmarcan dentro del régimen jurídico general sobre archivos y documentos de la Administración Pública, siendo sus hitos la propia Constitución Española, la Ley 16/85 de Patrimonio histórico Español y la normativa al respecto emitida por las CCAA, así como la legislación en materia de Procedimiento administrativo.
Por otro lado, en el ámbito universitario la Ley de Reforma Universitaria no se ocupa de este aspecto, que es recogido con diferencias en los Estatutos universitarios, concretamente en doce de ellos, representando tan solo un 31% frente a un 69% de Estatutos que lo ignoran, siempre circunscribiéndonos a las universidades encuestadas. En este sentido, han sido pocos los cambios desde el estudio de 1997 en que se mencionaba el Archivo en 9 estatutos universitarios.
Es usual la cita al Archivo de la Universidad al enumerar las competencias del Secretario General, siendo pocos los que lo definen como servicio de la universidad y expresan sus funciones, como sería deseable ocurriera en todos los casos y aconsejable se planteara por aquellas universidades actualmente en vías de reforma de sus bases estutarias.
Otro caso es de los Estatutos que otorgan la competencia sobre el Patrimonio Documental a la Biblioteca Universitaria englobando al Archivo Histórico dentro de aquella como una sección o apéndice en un planteamiento heredado de otros momentos históricos.
Aparte de esta norma básica, los archivos universitarios precisan de un Reglamento en el que se plasme el sistema archivístico y se articule y fije el régimen de responsabilidades, funcionamiento y servicios de cada uno de los archivos que conformen el sistema, facilitando el tratamiento adecuado de los documentos en cada fase de su ciclo vital. El Reglamento se convierte así en instrumento indispensable para la correcta gestión del patrimonio documental en las universidades.
En los últimos años han sido varias las universidades que han redactado el reglamento de sus archivos, y es sintomático que de las 12 que contestan afirmativamente, (28% de la muestra) uno haya sido aprobado en 1992, otro en 1996, dos en el 97, tres en el 98, dos en el 99, y otros dos en el 2000, dando muestras de una voluntad reciente de dotar a sus archivos de un texto regulador de su funcionamiento desde el enfoque actual de la gestión documental. A ellas parece se unirán pronto cinco que manifiestan tener un borrador o anteproyecto de reglamento.                             
Por otro lado, hay varias universidades, de las que algunas también cuentan con reglamento, que a falta de un reconocimiento estatutario de la existencia de la unidad especializada en el tratamiento documental, se sirvieron de una acuerdo o resolución para definirla y adscribirla orgánicamente. Ocho han utilizado en algún momento, antes de dictar el reglamento correspondiente o a falta de él, la vía de la circular para hacer públicas directrices concretas de las que destacan las que se refieren a las transferencias de los documentos o la organización de los archivos de gestión u oficina.
En contraposición restan 18 universidades, un 45% de las encuestadas, cuyo archivo no dispone aún de estas normas básicas que favorecen la inserción del archivo dentro de la estructura administrativa universitaria y la difusión de sus servicios al resto de unidades, servicios y órganos, lo que nos lleva a la consideración de que casi la mitad de los archivos universitarios españoles desarrollan sus actividades y funciones sin el apoyo de la base legal necesaria para evitar situaciones de indefinición, confusión o cuanto menos ambigüedad.
En todos los Reglamentos de Archivos Universitarios se dedica especial atención a la Comisión de Archivos que, con distintos nombres (Comisión de Calificación, Comisión de Valoración, etc.) se crea en las Universidades como órgano colegiado con competencias sobre la valoración y selección de los documentos para su conservación o expurgo, y de vital importancia por tanto para la racionalización y control de la enorme masa documental generada por las Universidades en el ejercicio de sus funciones.
Son doce (un 31%) de las universidades encuestadas las que cuentan ya con esta comisión, que en los 27 casos restantes (un 69%) no existe.
Régimen de la documentación y del archivo
Estatutos:
Consta        12 universidades   31%
No consta    27 universidades   69%
 
Normativa específica:
Reglamento 12 archivos           28%
Acuerdo        3 archivos            7%
Resolución    2 archivos             5%
Circular         8 archivos          19%
Sin regular   18 archivos          41%
 
3.2. Estructuración del sistema
Como resultado del establecimiento del sistema archivístico de cada universidad puede existir un único centro o archivo con toda la documentación (administrativa e histórica) o varios centros que reflejan la estructuración del ciclo documental (archivos centrales, archivos intermedio, archivos históricos, etc.). A pesar de todas las posibilidades, debería asumirse la total integración de todos los centros bajo una dirección única, o lo que es lo mismo, una concepción integradora de toda la evolución documental.  
El análisis de los datos de la encuesta nos demuestra que predominan los archivos generales o únicos (42 % del total), seguidos de los archivos históricos (22%), los archivos centrales administrativos (20%) y los archivos intermedios (16%).  
Tipos de archivos
Archivos Generales                 20     42%
Archivos Centrales Admvos.     10     20%
Archivos Intermedios                8    16%
Archivos Históricos                 11     22%
Si tenemos en cuenta que los distintos centros pueden ser la lógica evolución o estructuración del sistema archivístico, especialmente en aquellas universidades con más tradición histórica y con fondos antiguos, sería deseable que todos formaran parte del único servicio de archivos en la lógica concepción homogénea del sistema. Esto nos lleva a la consecuencia de proponer que el servicio de archivos tenga competencias sobre todos los documentos y archivos sin excepción, con una dirección técnica uniforme y coherente.
La mayoría de las universidades son de época contemporánea con fondos administrativos, razón por la cual debería insistirse en la racionalización de la estructura del sistema en un único archivo con todos los fondos y no caer en las falsas divisiones entre archivo administrativo y archivo histórico. Estas universidades tienen la posibilidad de asumir de forma más armonizadora la propia evolución de la institución, con la optimización de los recursos económicos y documentales, pues sería contradictorio tratar y procesar dos veces los mismos fondos con criterios y profesionales distintos. En la era de la gestión del conocimiento, ¿Podemos imaginar el lastre de fraccionar innecesariamente la base de este conocimiento, es decir la información, que es el resultado de una organización basada en el propio principio de procedencia?.
En conclusión, los datos de la encuesta se pueden valorar positivamente cuando son resultado de una concepción unitaria del sistema archivístico de la universidad, ya sea en distintos centros o un único archivo. A pesar de todo, sería aconsejable insistir en un modelo único de gestionar los documentos y archivos de las universidades superando las divisiones artificiales y anacrónicas entre archivos administrativos y archivos históricos.
 

 

 
4.1. Recursos humanos y económicos
En atención al grado de responsabilidad y a la diversidad de tareas que se deben desarrollar en un archivo universitario es necesario que se asigne personal suficiente y profesionalmente cualificado para cada función. Sería conveniente contar con un estudio de tareas tanto en lo concerniente al personal con formación archivística como al personal de los cuerpos y escalas generales de la administración universitaria, teniendo presente variables como las dimensiones de la universidad, su dispersión en diferentes campus, su antigüedad y las características del servicio.
De los 38 archivos que contestan a las preguntas sobre este tema, obtenemos una media de 3,2 personas por archivo. Pero si exceptuamos del cómputo a las Universidades de Salamanca ( con 16 personas) y a Santiago (con 15), que son las únicas que cumplen los estándares de dotación de personal, la media de los demás es de 2,5 personas (en el año 1997 esta media era de 2, con lo que aunque mínima, sí ha habido una cierta mejora que esperemos se pueda acelerar en un futuro próximo).  
Nº Recursos Humanos
1 sola persona   10 archivos  25%
2 personas        11 archivos  27%
3 personas          9 archivos  23%
4 personas          2 archivos    5%
5 personas          2 archivos    5%
6 personas          1 archivo     3%
8 personas          1 archivo     3%
15 personas         1 archivo     3%
16 personas         1 archivo     3%
No contesta          1 archivo    3%
 
Total:                         39 archivos
Media                       3,2 personas
 
Teniendo presente que la dotación mínima de plantilla para un archivo universitario debería contar un director grupo A, dos técnicos grupo B, 1 administrativo y un auxiliar de servicios, es decir, 5 personas capaces de desarrollar cada una de las tareas, la realidad es que se está al 50% de esa dotación mínima recomendada. Es obvio que los 10 archivos que cuentan con una persona, así como los 11 que cuentan con dos, no están en las mejores condiciones para realizar todas las tareas que un servicio de archivo universitario tiene encomendadas.
Al observar el número de trabajadores por grupos, vemos que si en lo que respecta al personal técnico la situación no es muy buena, en lo referido al resto de los grupos se podría definir como lamentable.
Nº Personal por grupos
Grupo A - Grupo I                   15
Grupo B - Grupo II                  45
Grupo C - Grupo III                 28
Grupo D - Grupo IV                 29
Grupo E - Grupo V                    5
 
Otro punto que llama poderosamente la atención es que únicamente 15 de los responsables de archivo son grupo A, habiendo 20 que son grupo B. Indica que el rango del archivo no está equiparado al resto de los servicios universitarios cuyos responsables se encuadran mayoritariamente en el grupo A.            
Directores
Grupo A - Facultativos            11
Grupo A - Cuerpo General         3
Grupo A - Cuerpo Propios          1
Grupo B - Ayudantes               17
Grupo B - Cuerpo General          2
Grupo B - Cuerpo Propio            1
No contesta                             3
 
 
Si hasta hora hemos hablado de cantidad, también habría que al menos mencionar que dada la especialización de los trabajos archivísticos, es importante contar con facultativos y ayudantes de archivos: si hay poco personal al menos que esté específicamente capacitado para las tareas que tiene encomendadas y que tenga una formación continua especializada.
Por lo que respecta a los recursos económicos, únicamente 5 de los 39 archivos que han respondido tienen presupuesto propio. En este aspecto se observa un retroceso, pues mientras en la encuesta de 1.997 tenían presupuesto propio una cuarta parte de los archivos, en la actualidad ese porcentaje se ha reducido al 18%. Para atender temas tan especializados como el equipamiento informático específico, mobiliarios especiales, equipos de seguridad, restauraciones, deinsectaciones, actividades de difusión o el mantenimiento de una biblioteca auxiliar, entre otros, resulta indispensable caminar hacia el establecimiento de una unidad de gasto con partidas económicas tanto en el capítulo 2 como en el 6.  
Recursos económicos de los archivos
Con presupuesto propio     5  18%
Sin presupuesto propio    34  82%
 
4.2. Instalaciones y equipamientos
El 60% de los archivos que han respondido a la encuesta indican que el espacio que tienen destinado a depósito es insuficiente, esto es, menos de 500 metros lineales, cifra que apenas ha variado con respecto a la encuesta realizada en 1997 [6] , aunque muchos de ellos tienen prevista su ampliación a corto o medio plazo [7] o se encuentran ante la expectativa de cambios.  
Espacio disponible (libre)
Hasta 500 m/l.          15 archivos 
De 501 a 1500 m/l.    10 archivos
Más de 1500 m/l.        3 archivos
Nada                         7 archivos
 
Disponen (más de 501): 13 archivos (40%)
No disponen (menos de 500): 22 archivos (60%)
 
Se aprecia a este respecto un interés general por parte de las universidades por reforzar la presencia del archivo en sus instituciones, aunque todavía queda mucho camino por recorrer
Se percibe cierta tendencia a identificar "Archivo" con "Depósito" y no dedicar suficiente espacio a áreas de servicios [8] o a sala de consulta [9] , dando por sentado que el fin primordial de estos archivos es el servicio a la gestión del personal de administración y servicios.
Por lo que se refiere al material informático, salvo un par de excepciones, en todos los archivos se dispone de, al menos, un ordenador, cifra que ha mejorado con respecto a la encuesta realizada en 1997, en que era del 66,66%. Puede deducirse, por lo tanto, que todos ellos tienen alguna parte de la gestión archivística informatizada. También son mayoría (casi el 90%) los que cuentan con conexión a redes y posibilidad de comunicarse mediante correo electrónico.  
Material y equipamiento
Informática:
      Conexión a redes  35 archivos
      Escáner               19 archivos
Reproducción:
      Fax                    27 archivos
 Fotocopiadora           28 archivos
Equipo audiovisual       4 archivos
Lectores especiales     14 archivos
Mobiliario especial      19 archivos
Biblioteca auxiliar       25 archivos
 
Hay otra serie de equipamientos y recursos materiales que también conviene no olvidar en un archivo universitario:
-        medios de reprografía: sólo el 70% disponen de la posibilidad de hacer uso de fax o fotocopiadora, bien de uso exclusivo, bien compartida con algún otro servicio, y no llegan al 50% los que disponen de escáner,
-        tampoco hay, en la mayoría de los casos, mobiliario especial destinado a aquellos documentos que no tienen formato o soporte tradicional (planos, carteles, fotografías) ni lectores especiales (para documentos en soportes que no sea papel, por ejemplo lectores de microfilm), y por lo que respecta a equipos audiovisuales, sólo el 10,25% cuenta con ellos,
-        otro recurso necesario en un archivo es la existencia de una buena biblioteca auxiliar, cuyo fondo habría de nutrirse, además de con obras que permitan conocer más a fondo la institución en la que se encuentra, de monografías y publicaciones periódicas especializadas. La encuesta nos señala que hay un 64,1% de los archivos que la poseen, cifra a todas luces insuficiente, aunque se aprecia una tímida mejoría frente a los datos de 1997, en que era del 59,25%
 
4.3. Recursos tecnológicos  
El uso creciente de las tecnologías de la información y la producción de nuevos soportes de comunicación, transmisión y conservación de documentos y datos mediante redes informáticas, tanto internas como externas, obliga a un replanteamiento general de las labores del archivo universitario. La adopción de procesos electrónicos para la tramitación de los asuntos administrativos tanto en el ámbito docente como en el investigador y de gestión está provocando nuevas situaciones antes desconocidas, con el agravante de que la escasa estandarización de los programas de gestión y almacenamiento de información y documentos nos sitúan en un horizonte peligroso en cuanto al mantenimiento operativo, preservación y accesibilidad de los documentos en ellos creados.
En esta situación es comprensible que únicamente 6 archivos cuenten con sistemas integrales automatizados de gestión de archivos. En 28 archivos se cuentan con bases de datos que sirven para gestionar algunas de las tareas (transferencias documentales; inventarios; gestión de usuarios...etc.). Son, evidentemente, soluciones provisionales a la espera de desarrollos integrales automatizados de gestión de documentos y archivos, que evidentemente deberían ser cooperativos, nacionales o internacionales.
Los sistemas ópticos de reproducción y almacenamiento se usan, y de forma puntual, tan solo en 8 archivos.
Más alarmante es comprobar que hay 5 archivos que no responden a esta pregunta, por lo que se puede deducir que no cuentan con ningún tipo de herramienta informática.  
Informatización de los archivos
Aplicaciones básicas              15
Bases de datos                     28
Sistemas ópticos                    8
Sistemas integrales                 6
No contestan                         5 
 
5.1. Servicios de referencia
Una de las funciones de un archivo universitario es la de facilitar el acceso a sus documentos, promover y generalizar la utilización de los fondos documentales que conserva ante la comunidad universitaria y la sociedad en general, de acuerdo con lo que dispone la legislación vigente [10] . En la totalidad de los archivos encuestados [11] se realizan servicios de consultas y préstamos, que en algunos casos se cifran en miles de documentos anuales. El número de préstamos y consultas depende de factores tan diversos como el momento en que se realizan las transferencias desde los archivos de oficina al archivo general, las fases del sistema archivístico, la formación del personal y de su conocimiento de las funciones que se realizan en el archivo, el número de alumnos y personal de la universidad, la antigüedad de los fondos, etc.
En relación a las vías más frecuentes de consultas y préstamos se constata que hay una relación muy equilibrada entre las comunicaciones telefónicas (30%), las consultas directas (28%), las consultas por correo electrónico (25%) y el correo postal (17%). A pesar de todo, y en relación a estudios anteriores, observamos que han aumentado considerablemente las consultas telemáticas estos últimos años, siendo éste uno de los canales más adecuados y recomendables para hacer efectivas las gestiones de consulta de documentos y archivos. Asimismo, estamos convencidos de las posibilidades que éstas tecnologías ofrecen para agilizar los trámites actuales y la rapidez para atender estas demandas, como en algunos archivos ya han implantado a través de sus webs con los formularios de petición correspondientes.  
Nº consultas anuales
Más de 100:          16 universidades
Entre 101-500:      12 universidades
Más de 500:           8 universidades
 
Total:              38 universidades
 
 
Nº préstamos anuales
Hasta 500:          26 universidades
De 501 a 1000:      3 universidades
Más de 1000:         4 universidades
 
Total:                  38 universidades
 
Tipo de consultas
Consultas directas 31 archivos 28%
Telefónicas           32 archivos 30%
Correo electrónico  28 archivos 25%
Correo postal        19 archivos 17%
   
5.2. Tipología y formación de usuarios
El acceso y la comunicación de la documentación es por definición uno de los objetivos esenciales, sino el principal, de todo archivo universitario que debe asegurar los mecanismos y procedimientos que hagan posible este derecho, de acuerdo con lo que dispone la legislación vigente y de acuerdo con las condiciones específicas de cada centro. 
Principalmente, observamos que los archivos universitarios prestan servicios de consultas externas de sus fondos, concretamente a investigadores y ciudadanos en general, y las consultas internas a los miembros de la comunidad universitaria y a los órganos y unidades propias de la universidad.
En este sentido, se constata que, hoy por hoy, los usuarios internos son mayoritarios en los archivos de las universidades, siendo los servicios universitarios con un 33% los más frecuentes en relación a la utilización administrativa que tienen los archivos para la propia organización, a pesar que no es nada desdeñable la presencia de los investigadores con el 23%, sobre todo en aquellos archivos con fondos más históricos. El resto de miembros de la comunidad universitaria están igualmente presentes de forma equilibrada. Así, los profesores representan el 19%, los alumnos el 18% y en la categoría de otros, con el 11%, se incluyen a personas físicas y jurídicas, públicas o privadas, con un interés legitimo en los fondos.  
Tipología de usuarios
Personal de Administración y Servicios            36 archivos   33%
Personal Docente 21 archivos  19%
Investigadores en general                                       21 archivos   23%
Estudiantes        20 archivos   18%
Otros                 12   archivos 11%
 
De los resultados de la encuesta se infieren las siguientes realidades: (1) las universidades con fondos históricos importantes son las que reciben la mayor parte de las consultas externas de investigadores y personal docente; (2) los archivos universitarios deberían buscar su propio equilibrio mediante la definición de un sistema archivístico que atienda las necesidades de difusión de información tanto administrativa como histórica; (3) los estudiantes se acercan al archivo universitario en casos muy limitados; (4) escasa documentación derivada de proyectos de investigación en los archivos universitarios; (5) necesidad de colaboración entre archivos universitarios para debatir conjuntamente problemáticas comunes, especialmente las referentes a acceso, seguridad, integridad, propiedad intelectual y confidencialidad de la información; (6) incidencia de las tecnologías de la información y de los soportes distintos al papel en la creación y la gestión de los fondos documentales universitarios.
Entre los retos de la calidad está, pues, el ofrecer información a los ciudadanos de los servicios que las universidades prestan y sobre las condiciones o derechos para acceder a ellos. Este catálogo de servicios debería incluir los servicios de archivos, con las condiciones específicas, siempre inspiradas en los principios generales de trasparencia, legalidad y acceso de los ciudadanos a la información.
En estos últimos años, los archivos de las universidades han hecho un esfuerzo considerable para organizar y participar en actividades de formación a distintos niveles, con especial incidencia en las acciones formativas para el personal de las unidades administrativas. En este sentido, cada vez es más frecuente la organización de cursos de gestión de documentos y archivos para el personal que tiene a su cargo los archivos de gestión u oficinas, dotándolos de unas técnicas y métodos archivísticos cuyo objetivo es contribuir a la eficiencia de cada servicio en relación al control, recuperación y el expurgo de su documentación.
Las cifras elevan al 63% los servicios de archivos que realizan alguna formación para usuarios, al lado del 37% que, si bien todavía no ha emprendido actuaciones en éste sentido, sí han manifestado su intención para programar cursos próximamente.
Actividades de formación
Organizan formación        24  63%
No organizan formación    14  37%
Total respuestas        38 archivos
 
La formación de los usuarios de los servicios y unidades administrativas en gestión de documentos y archivos es una apuesta de futuro para implantar un sistema integrado que se fundamenta en esta implicación de usuarios y servicios como un elemento clave para obtener el éxito deseado. Asimismo, debería ampliarse esta oferta a los distintos niveles de responsabilidad implicados en éste proceso y diversificarse en distintos programas, paralelos al desarrollo del propio sistema archivístico.
Este análisis de las actividades formativas debe concluirse con la necesaria mención de los archivos con fondos históricos que realizan cursos para investigadores y miembros de la comunidad universitaria interesados en el conocimiento de fondos y la archivística en general.
5.3. Actividades de difusión
Una de las funciones básicas de todo archivo es la difusión de los fondos documentales que lo conforman, y así queda establecido en la Ley de Patrimonio Histórico Español que expresa que los Archivos estarán "al servicio de su utilización para la investigación, la cultura, la información y la gestión administrativa.
La idea de que sólo los archivos de universidades con una amplia trayectoria histórica están en posición de programar actividades de difusión es contestada hoy en día por servicios de archivos de universidades de reciente creación que incluyen, como los de universidades más antiguas, las actividades de difusión como parte importante de su labor, dando a conocer el Archivo a todos los miembros de la comunidad universitaria y a la sociedad en general, ofreciendo un servicio de apoyo a la Educación, la Investigación y la Cultura.
De esta forma, el 42% de los archivos (16) que han contestado la encuesta afirman realizar estas actividades que son, entre otras, la edición de trípticos informativos, la publicación de la página web del Archivo, las visitas guiadas, las publicaciones y conferencias, la organización o colaboración en exposiciones, y la programación de cursos y jornadas técnicas.
Sin embargo, todavía más de la mitad de los archivos universitarios, 22 (58%) no han sido capaces de contemplar la programación de estas actividades entre sus objetivos prioritarios, como sería de desear. En este sentido, las universidades deben apoyar las iniciativas ya que se trata en definitiva de potenciar la difusión de las actividades de la propia universidad.  
Actividades de difusión
No organizan actividades de difusión                      22 archivos
Organizan actividades de difusión                     16 archivos
Total:                        38 archivos
 
A modo de recapitulación, podemos cerrar el presente informe con las siguientes propuestas que tendrían validez para cualquier universidad, pública o privada, presencial o a distancia y con documentos en soportes tradicionales o virtuales, pero siempre con la vocación inherente de prestar un servicio público eficiente para nuestras instituciones y para la sociedad en general.
1)     Todas las universidades deberían contar con el servicio de archivo, desarrollando un modelo de gestión global de la documentación e información administrativa, académica y de investigación.
2)     El archivo universitario tendría que desempeñar una misión trasversal y horizontal, con incidencia en todos los documentos y archivos de la institución, razón por la cual debe asegurarse una adscripción y un rango administrativo adecuado, específicamente al secretario general, como órgano de gobierno con competencias reconocidas y suficientes en materia de archivos y documentos.
3)     Se recomienda dotar a los servicios de archivo de los recursos humanos y materiales suficientes para cumplir con sus funciones y acometer los retos del presente y futuro más inmediato. Los problemas ancestrales de la financiación insuficiente o la precariedad de recursos, deben analizarse en el marco de una estrategia de gestión que comprenda los programas más adecuados de la gestión documental y archivística integrada, conscientes del impacto tecnológico, económico y social de nuestros días.
4)     Sólo con la integración de toda la documentación de distinta naturaleza, soporte, y procedencia, se podrían encontrar soluciones al precario estado de algunos archivos con niveles de intervención muy superficiales o con fondos descontrolados y dispersos. Partiendo de este punto de vista, se rentabilizarían estas actuaciones y se restituiría el patrimonio documental en el lugar que le corresponde.  
5)     Recíprocamente, la administración universitaria que no disponga de un sistema de gestión documental de las características descritas, difícilmente alcanzará el nivel de calidad y eficiencia necesarios para situarse en los primeros lugares de las organizaciones modernas. Todo ello puede resumirse en el objetivo indiscutible de disponer de un sistema cuya finalidad sea la obtención de la información pertinente en el momento apropiado, en unos plazos razonables, y al más bajo coste económico posible.
6)     Los servicios de archivos deberían estudiar e incorporar sin reservas las oportunidades que ofrecen las tecnologías de la información, aunque se hace imprescindible analizar su impacto en los distintos procesos (identificación, autentificación, descripción, conservación o perduración), para poder asumir el papel que le corresponde en la implantación de las nuevas tecnologías.  
7)     Para avanzar en la dirección correcta de la gestión integrada, el archivero debería ocupar una posición clara dentro de la universidad, con la categoría y el nivel profesional correspondiente, y debería recibir el mandato expreso del órgano competente que ostenta la responsabilidad máxima del sistema para que sus actuaciones se desarrollen dentro de un marco normalizado.  

[1] Las Universidades Públicas que no ha contestado y de las que nos nos consta el funcionamiento del archivo son: A Coruña, Extremadura, Internacional de Andalucía, Internacional Menéndez Pelayo, La Laguna, y Politécnica de Cartagena. Agradecemos desde
[2] En 1995 la cifra de universidades era de 51según el estudio publicado en Universia por Luis E. Rodríguez-San Pedro
[3] No han contestadoa la encuesta los Archivos Históricos de Sevilla y Complutense
[4] Procedimiento habitual de ingreso de fondos en un archivo mediante traslado de las fracciones de series documentales, una vez que éstas han cumplido el plazo de permanencia fijado por las normas establecidas en la valoración para cada una de las etapas del ciclo vital de los documentos.
[5] Listas de las fracciones cronológicas de las series documentales que se transfieren y que acompaña a éstas en los traslados reglamentarios.
[6] Donde fue del 61%
[7] Circunstancia ésta que también se producía en 1997
[8] 10 de las universidades encuestadas no tienen o no dan datos sobre ellas.
[9]  21 de las universidades encuestadas (más del 50%) no tienen o no dan datos sobre ellas.
[10] Principalmente aquella desarrollada al amparo del artículo 105.b de la Constitución, como la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, sobre régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, y la legislación de patrimonio histórico, como la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico español y sus correspondientes de las comunidades autónomas)."
[11] Salvo una excepción que se explica por su reciente puesta en funcionamiento.